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Preparación de cada Encuentro Catequístico

17) La motivación

por Luis M. Benavides

 

 

  1. PRIMER MOMENTO: LA MOTIVACIÓN O INCENTIVACIÓN

La incentivación o motivación consiste en despertar el interés del niño por el tema o cuestión a tratar.  Incentivación y motivación son dos caras de una misma realidad. La motivación es interna a la persona.  Toda motivación debe ser pensada en función de los objetivos y tema del encuentro (y no, al revés).  Por lo general, no puede extenderse más allá de cinco minutos.
    
Nunca terminaremos de valorar la importancia de una buena motivación para el desarrollo del aprendizaje catequístico.  Muchas veces una motivación adecuada es la clave que nos permite abrir o predisponer el corazón del niño para recibir mejor el mensaje del Evangelio. La motivación tiene tres finalidades específicas:

  1. Hacer que aflore la situación de vida.  En catequesis, la motivación no busca otra cosa que hacer que la vida surja y se manifieste tal cual es.  Detectar cuál es la situación vital que están viviendo los niños en ese momento de sus vidas y poder "rescatarla" para trabajarla en la catequesis, implica una actitud de búsqueda y oración constantes de parte de los catequistas.
  2. Despertar el interés.  Un niño motivado adecuadamente no sólo se interesará por el tema en cuestión sino que al estar internamente comprometido con el asunto, todo sus ser estará participando plenamente de la actividad, y por lo tanto, realizando una experiencia nueva.
  3. Evitar la dispersión y la desconcentración. Todas las personas necesitan estar motivadas cuando hacen algo, mucho más los niños.  Es evidente que es muy difícil cambiar de actividad "así como si nada".  Los niños ( y los adultos también) necesitan olvidarse de la actividad anterior, desconectarse de lo que venían haciendo y ambientarse a la nueva situación. 

La motivación se transforma en la ambientación previa, en predisponer los corazones para el actuar de Dios.  De allí, su gran importancia en la catequesis
FORMAS DE MOTIVACION O INCENTIVACION

Conviene aclarar que este es un campo tan inmenso como la creatividad humana.  Desde el acontecimiento o situación más insignificante hasta un gran despliegue de medios, todo puede servir para motivar en catequesis.  Un simple hecho de vida bien trabajado o una pregunta acertada pueden ser más útiles que el más complejo audiovisual. 

He aquí una lista de posibles técnicas de incentivación, surgidas de la práctica catequística. Todo es cuestión de desarrollar la creatividad y de estar atentos a lo que el Espíritu Santo nos inspire.

  1. Preparación física del lugar y ambientación previa: colocar todo en función de lo que se va a realizar.
  2. Partir de un hecho de vida: real, inventado o adaptado. 
  3. Cuentos, historias, parábolas: en la catequesis de niños (y no tan niños...) son muy útiles y atrapantes.  Lo importante es que tengan un contenido catequístico profundo y trabajable en el encuentro. 
  4. Narraciones bíblicas: deben presentarse como hechos reales y bien diferenciados de los cuentos o leyendas.
  5. Dramatizaciones de hechos, historias o parábolas.
  6. Preguntas dirigidas.
  7. Visitas a la Capilla o dar la catequesis en un lugar distinto especialmente preparado.
  8. Láminas, afiches, dibujos, imágenes, murales.
  9. Papelógrafo, rotafolio, franelógrafo.
  10. Fotorelato o fotolenguaje.
  11. Títeres o marionetas: hay que tener especial cuidado en lograr que los niños no queden "enganchados" sólo con los títeres; lo importante viene después, con la explicitación del mensaje evangélico.
  12. Partir de una canción: cantarla con los niños, para luego analizarla.
  13. Diapositivas, filminas, videos, audiovisuales.
  14. Música, guiones radiales, grabaciones: no hay que descuidar la comunicación sonora.
  15. Experiencias sensoriales de todo tipo: partiendo de cualquiera de los sentidos.  Por ejemplo: descubrir el signo de la luz y tinieblas a partir de experiencias directas de luces y penumbras.
  16. Juegos dirigidos y libres, dinámicas.
  17. Poesías, narraciones.
  18. El factor sorpresa: cambiar algo de lugar, ocultar algo; el cambio, salir de lo común. Por ej.: tapar una lámina de Jesús y descubrirla en el momento oportuno.

     Estas y muchas actividades más pueden servirnos para despertar el interés de los niños.  Ojo, no debemos perder de vista que la motivación tiene como principal finalidad predisponer a los niños a recibir el mensaje evangélico.  Se puede correr el riesgo de que la motivación supere técnicamente al mensaje y los niños se queden más enganchados con la misma que con el tema catequístico del encuentro. (Por ej.: si a los niños les hacemos traer videojuegos de bolsillo para que vivencien todo lo que pueden hacer con las manos, es muy probable que la actividad los atrape de tal manera que no quieran desprenderse de los juegos electrónicos).  La motivación siempre debe subordinarse al mensaje y no, viceversa.

 

 

 
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