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La Palabra habitó entre nosotros
Jn. 1, 1-18

Navidad del Señor (ciclo C) - 25/12/2009
por Enzo Giustozzi y Marcelo A. Murúa

 

En el principio era la Palabra,
y la Palabra estaba ante Dios,
y la Palabra era Dios.

Ella estaba ante Dios en el principio.

Por Ella se hizo todo,
y nada llegó a ser sin Ella.
Lo que fue hecho tenía vida en ella,
y para los hombres la vida era luz.

La luz brilla en las tinieblas,
y las tinieblas no la recibieron

Vino un hombre, enviado por Dios, que se llamaba Juan.
Vino para dar testimonio, como testigo de la luz,
para que todos creyeran por él.

Aunque no fuera él la luz, le tocaba dar testimonio de la luz.

Ella era la luz verdadera,
la luz que ilumina a todo hombre,
y llegaba al mundo.
Ya estaba en el mundo,
este mundo que se hizo por Ella, o por El,
este mundo que no lo recibió.

Vino a su propia casa,
y los suyos no lo recibieron;

pero a todos los que lo recibieron
les dio capacidad para ser hijos de Dios
.

Al creer en su Nombre han nacido,
no de sangre alguna ni por ley de la carne,
ni por voluntad de hombre,
sino que han nacido de Dios.

Y la Palabra se hizo carne,
puso su tienda entre nosotros,
y hemos visto su Gloria:
la Gloria que recibe del Padre el Hijo único,
en él todo era don amoroso y verdad.

Juan dio testimonio de él;
dijo muy fuerte: «De él yo hablaba al decir:
el que ha venido detrás de mí, ya está delante de mí,
porque era antes que yo.»

De su plenitud hemos recibido todos,
y cada don amoroso preparaba otro.

Por medio de Moisés hemos recibido la Ley,
pero la verdad y el don amoroso
nos llegó por medio de Jesucristo.

Nadie ha visto a Dios jamás,
pero Dios-Hijo único nos lo dio a conocer;
él está en el seno del Padre
y nos lo dio a conocer.
s lo dio a conocer.

 

Guía para la utilización del guión
con jóvenes y adultos

1El texto se puede proclamar en voz alta y luego repartir una copia del mismo a cada persona para facilitar la reflexión.

2Organizar a los participantes en grupos de tres o cuatro personas. El animador introduce y ubica el texto. En los grupitos, conversar informalmente, durante cinco minutos, a partir de la pregunta:

- ¿Qué palabras del relato me impactaron (o recuerdo) más? ¿Por qué?

3El animador/catequista/sacerdote que está coordinando el trabajo grupal propone estas otras consignas a los grupos:

- Entre todos los participantes del grupo reconstruir el texto (volver a contarlo, intentando recuperar todos los detalles)

- ¿Cómo presenta el evangelista Juan a la Palabra de Dios? ¿Quién es esta Palabra?

- ¿Cómo conocemos a Dios? ¿Cómo descubrimos su verdadero rostro?

- Dios sale a nuestro encuentro y comparte nuestra historia, ¿qué nos enseña esto para nuestra manera de darlo a conocer?

- ¿Qué aprendemos del evangelio proclamado?

4 El animador invita a poner en común lo conversado en cada grupo. Centrar la reflexión en aprender que Dios es un Dios de vivientes, se preocupa por la vida de sus hijos.

5El animador invita a cada participante a decir en voz alta algo que se haya aprendido en este relato:

- Apliquemos a nuestra vida cotidiana el mensaje del texto.

6El animador propone un momento de oración compartida para terminar el trabajo.

- Dios comparte su vida con nosotros, se encarnó para liberarnos y salvarnos.

- ¡Nos ha nacido un Niño, nuestro Dios de la Vida!

7 Oración final.

Nace el Señor de la Vida,
y el misterio de Dios
nos sorprende en el rostro de un Niño.
Luz verdadera
que ilumina nuestro caminar
y da sentido a nuestra esperanza.
A Dios nadie lo ha visto jamás,
pero su Hijo nos lo ha dado a conocer.
Dios en el rostro de un Niño,
que nos revela a un Dios frágil
que nos hace fuertes
que nos muestra a un Dios todo ternura
que nos acerca su abrazo
que nos sonríe a los ojos
para regalarnos su alegría
que nos tiende sus bracitos
para enseñarnos a compartir.
Ese es nuestro Niño-Dios, el Dios de la Vida,
que nos revela su Rostro.

Marcelo A. Murúa
Guía para la utilización del guión
con niños

1 Realizar la dramatización.

2Reconstruir el relato, con los niños, a partir de las preguntas:

- ¿Qué acabamos de escuchar? ¿Qué escuchamos en este texto?

3Centrar la reflexión en descubrir que Dios comparte la vida de los hombres, se hizo uno de nosotros.

- ¿Quién es la Palabra de Dios?

- ¿Cómo conocemos a Dios?

- ¿Por qué la Palabra es luz que ilumina nuestra vida?

- ¿Qué aprendemos de este texto?

El animador invita a poner en común la reflexión de cada uno de los niños. Va animando para que hablen en voz alta, a medida que los niños comparten sus respuestas los va orientando para comprender que Dios se ha acercado a nuestra vida, se ha hecho uno de nosotros. Intentar orientar hacia propuestas concretas.

4 El animador propone un momento de oración compartida para terminar el trabajo.

- Dios comparte nuestra vida y nos muestra su rostro en Jesús.

- El niño de Belén nos descubre el rostro de Dios…

5 Al terminar podemos repartir entre los niños esta pequeña oración que habremos fotocopiado previamente.

El niño de Belén
nos descubre el rostro de Dios.
¡Aleluya! Hay una gran esperanza para todos,
ha nacido Jesús el Salvador.
El es Dios-con-nosotros
y lo encontramos en el pesebre de Navidad.

Que siempre te reconozcamos, Señor.

- Que así sea -

Marcelo A. Murúa
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