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Navidad: la palabra se hizo carne

por Ricardo Stirparo y Horacio Prado

 

"La Virgen concebirá y dará a luz un hijo a quien pondrán el nombre de Emanuel, que significa: Dios con nosotros"
Gal. 6, 7-9

 

Se acerca la Navidad, un tiempo de gracia para todos donde celebramos una vez más el regalo del Padre que ofreció a su Hijo. ¿Qué significará para nosotros celebrar una nueva Navidad?

En este encuentro la propuesta es dejar que la Palabra de Dios nos alcance el corazón con el Misterio del Amor del Padre que entregó a los hombres lo que más quería: su Hijo. Que la novedad de Dios hecho hombre sea el motivo de nuestro compromiso con los que más nos necesitan y el centro de nuestras celebraciones navideñas.

 

Primer momento:

Compartimos un cuento de nuestra autoría:

 

En aquel tiempo unos pastores acampaban en Belén y vigilaban a sus rebaños durante la noche.

De pronto se les apareció el Angel del Señor y les dijo:

- Vengo de parte de Dios a anunciarles una gran Noticia, una gran alegría para todos: hoy en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías esperado. Vayan y encontrarán a un niño recién nacido envuelto en pañales y acostado en un pesebre.

Los pastores no podían salir de su asombro, exuberantes de alegría corrieron hacia la ciudad en busca del niño. Al llegar a un establo entraron temblando de emoción, y no podían dar crédito a lo que sus ojos veían: tres majestuosos reyes de oriente rendían homenaje al pequeño y ofrecían sus preciosos regalos.

Los pastores se sintieron avergonzados porque no tenían nada para regalar al niño. Cuando los reyes se retiraron, ellos se animaron a entrar, se llenaron de gozo al ver al niño tal como el Angel les había anunciado. Se disculparon con la Madre por no tener ningún presente que ofrecer, pero prometieron volver al día siguiente.

Cada uno de los pastores volvió sin demora a sus hogares, pensando en qué podrían regalarle al mismísimo Mesías que acababa de nacer.

Los pastores eran humildes, pero deseaban que su ofrenda se destacara sobre el resto. Se esmeraron mucho para esto y así uno de ellos se presentó en el pesebre con siete de sus mejores pieles. Otro llevó hasta el establo cinco de sus ovejas más espléndidas. El siguiente dejó a los pies del pesebre una colección de hermosas tinajas de todos los tamaños imaginables y así cada uno que llegaba intentaba impresionar a la Sagrada Familia con sus regalos.

El más joven de los pastores era verdaderamente muy pobre, sólo consiguió una taza de harina y con un poco de levadura y otro poco de sal logró hornear con mucho cuidado y dedicación, tres sencillos y apetitosos panes.

Mientras terminaba de cocinarlos y se disponía para llevar su ofrenda al Mesías, lo alarmó los gritos de un vecino que llamaba a su puerta:

- Amigo, mi hermano ha llegado de un largo viaje y no tengo nada para recibirlo, ¿puedes ayudarme?

El joven pastor no sabía qué contestar, pero lo conmovió la necesidad de su vecino y finalmente le dio uno de sus panes.

Con sus otros dos panes se dirigió rápidamente hacia el pesebre, pero a pesar de su apuro no pudo dejar de ver a una niña que tiritaba de frío y hambre. Él sabía lo que era sufrir el hambre y sin pensarlo demasiado le dio uno de sus panes a la pequeña que le respondió con una sonrisa.

Antes de llegar al humilde establo, se encontró con una familia: padre, madre y un niño en sus brazos, que había sido desalojada y mostraban claros signos de no haber comido en días. Aquella escena lo conmovió profundamente y acercándose partió su último pan y lo compartió con aquella indigente familia.

Al llegar al pesebre, observó las numerosas ofrendas de los demás pastores. Todos estaban allí, calculando cuál era el presente que más se destacaba.

El joven pastor se llenó de vergüenza, sólo le quedaba en sus manos un pequeño trozo de pan. Tomó coraje se acercó a la Virgen, abrió sus manos, dejó ver el pequeño trozo de pan y le dijo:

- Sé que el Mesías se merece mucho más...pero aquí está la ofrenda de este humilde pastor.

Los pastores presentes intercambiaron miradas y sonrisas burlándose del insignificante regalo.

María tomó el pan en sus manos y miró a los ojos del joven pastor, en su mirada limpia observó sus buenas intenciones, su generosidad y el destino de los panes que él mismo había horneado.

La Virgen se conmovió hondamente y conservó en su corazón el gesto del pastorcito.

Pasaron los años y en lo sucesivo María en honor a aquél joven pastor, en cada cumpleaños de su Hijo, horneaba algunos panes y salía con Jesús a compartirlo con los vecinos más necesitados. Cuando por fin volvían a su casa, sólo les quedaba un pequeño trozo. María lo compartía con Jesús y mientras su Hijo lo comía, le contaba, como en todos sus cumpleaños, la historia del pastorcito que en Belén, había hecho el mejor de los regalos.

 

Preguntas para orientar el trabajo del cuento:

1. ¿Qué título le pondrían a esta historia y por qué?
2. ¿Cuál creen que es su mensaje?
3. ¿Nos sentimos identificados en algo con esta historia?
4. ¿Cómo solemos celebrar la Navidad?
5. ¿Qué lugar tiene "el compartir" en nuestra Navidad?

Puesta en común de las conclusiones de los grupos.

 

Segundo momento:

La propuesta es dejar que la Palabra de Dios nos introduzca en el Misterio de la Navidad, y que podamos mirar nuestra propia vida a la luz de aquellos textos del Evangelio que nos relatan lo sucedido en torno al nacimiento de Jesús.

Para esto nos dividiremos en seis grupos y cada uno reflexionará sobre uno de los siguientes textos:

  • Lc. 1, 26-38 : El anuncio el nacimiento de Jesús.
  • Lc.1, 39-45 : La visita de María a Isabel.
  • Mt. 1, 18-25 : El nacimiento de Jesús.
  • Lc. 2, 8-20 : La visita de los pastores.
  • Mt. 2, 1-12 : La visita de los magos.
  • Mt. 2, 13-16 : La matanza de los inocentes.

Para facilitar el trabajo con la Palabra, alcanzaremos a cada grupo una ficha (con cada una de las citas mencionadas). A modo de ejemplo aquí presentamos una de las seis fichas con las que se trabajará el texto.

Lc.1, 26-38

La Anunciación

Personajes principales
¿Qué dicen o hacen...?
 
  • Angel
  • María
 
¿Qué nos dice a nosotros esta Palabra?  
¿A qué nos compromete en esta Navidad?  

En la puesta en común cada grupo comentará qué cita reflexionó, y compartirán las preguntas:

  • ¿Qué nos dice a nosotros esta Palabra?
  • ¿A qué nos compromete en esta Navidad?

 

Tercer momento:

Como fruto de la reflexión grupal realizaremos unas tarjetas navideñas que apunten a invitar a la gente (otros grupos, familia, barrio) a prepararse para que esta Navidad sea para todos un compromiso a compartir la vida que Jesús nos trae.

Prever el material necesario para esta actividad: cartulinas, diarios, revistas, tijeras, adhesivos, marcadores, etc.

 

Cuarto momento:

Para finalizar con el encuentro proponemos hacer una oración al niño Jesús. Para esto ubicaremos en medio de la ronda una imagen del niño. Cada integrante se tomará unos minutos para pensar qué tiene para ofrecerle al Señor y lo escribe en un papel que tendrá forma de pan. Espontáneamente podrán leer sus oraciones y ofrecerlas a los pies de la imagen del niño Jesús. Una vez que todos acercaron sus "panes" a la imagen, terminamos cantando el Padre Nuestro.

 

"Como lo has prometido, mis ojos han visto la Salvación que preparaste delante de todos los pueblos: luz para iluminar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel"
Lc. 2, 30-32

 

 

 

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