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Biblia para jóvenes
La parábola de las diez jóvenes - Interioridad

 

por Ricardo Stirparo y Horacio Prado

 

«Los discípulos se le acercaron para preguntarle, ¿por qué enseñas en parábolas? Jesús respondió: Es que a ustedes se les ha dado conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos no. Porque a quien tiene se le dará y le sobrará; pero a quien no tiene, aún lo que tiene se le quitará. Por eso les hablo en parábolas, porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni entienden. En ellos se cumple la profecía de Isaías: «Oír, oirán, pero no entenderán, mirar, mirarán, pero no verán.»

Mateo 13, 11-14.

 

En la vida cotidiana, en muchas ocasiones, utilizamos metáforas o comparaciones para explicar alguna idea o concepto. Jesús que era un gran predicador y comunicador, utilizaba frecuentemente parábolas para enseñar en qué consistía el Reino que él anunciaba. Pero, ¿qué son las parábolas? Y ¿por qué Jesús enseñaba con ellas? Las parábolas son relatos, breves historias, sencillas y claras, cuya finalidad es transmitir una enseñanza del modo más comprensible y fácil de recordar. Son una breve comparación basada en una experiencia cuyo fin es enseñar una verdad espiritual. No son fábulas ni alegorías porque se basan en un hecho o una observación real o por lo menos verosímil.
Jesús utilizaba parábolas para predicar y les daba contenidos ricos y amplios. La gente que seguía al Señor, era sencilla y humilde. Y entendían con más claridad los relatos en forma de parábola, que difíciles discursos y conceptos teológicos.
La utilización de parábolas es una invitación al oyente a reflexionar, a pensar cuál es su mensaje (muchas de ellas carecen de conclusión). Requiere un oyente activo, bien dispuesto a recibir la enseñanza y que busque los caminos de Dios. Para aquellos que no tenían el corazón abierto, las parábolas de Jesús, resultaban oscuras. Por eso el Señor decía al concluirlas: «quién tenga oídos para oír, que oiga».
Los invitamos a adentrarse en las parábolas de Jesús, para que la Buena Noticia pueda dar frutos al ciento por uno en nuestro corazón.

Primer momento: Motivación
Para introducir el tema elegimos un cuento, «El hilo primordial» (Mamerto Menapace, Madera Verde, Editorial Patria Grande),  que no hemos incluido por su extensión, pero se puede leer en el libro o en:

http://www.buenasnuevas.com/recursos/cuentos/cuento-48.htm

Sintéticamente es la historia de una araña que comenzó a tejer su telaraña partiendo de una rama y que durante el día bajaba por un hilo fino y resistente para poder atrapar sus presas y alimentarse y, por las noches, subía al árbol por el mismo hilo que sostenía la estructura de su telaraña. Transcurrió el tiempo y se fue olvidando de la importancia de este «hilo primordial» y decidió cortarlo al no encontrarle utilidad. Y la pobre araña terminó su vida atrapada en su propia telaraña.

Para trabajar el cuento sugerimos la técnica de la lluvia de ideas, donde los participantes van expresando qué ideas asocian al cuento y con qué temas los relacionan.  El coordinador o catequista va registrando lo que dicen en un pizarrón o afiche.  Después se remarcan las ideas que estén relacionadas con el tema a trabajar: la interioridad.

Segundo momento: Anunciamos la Palabra

Se lee y anuncia la Palabra de Dios:
Mt 25, 1-13  «Parábola de las diez jóvenes»

«Escuchen, pues, lo que pasará entonces en el Reino de los Cielos. Diez jóvenes salieron con sus lámparas para salir al encuentro del novio.  Cinco de ellas eran descuidadas y las otras cinco precavidas.
Las descuidadas tomaron sus lámparas como estaban, sin llevar más aceite consigo. Las precavidas, en cambio, junto con las lámparas, llevaron sus botellas de aceite. Como el novio se demoraba en llegar, se adormecieron todas y al fin se quedaron dormidas.
A medianoche se oyó un grito: «¡Viene el novio, salgan a su encuentro!».  Todas las jóvenes se despertaron y prepararon sus lámparas. Entonces las descuidadas dijeron a las precavidas: «Dennos un poco de su aceite, porque nuestras lámparas se están apagando».
Las precavidas dijeron: «No habría bastante para ustedes y para nosotras; vayan mejor a donde lo venden, y compren para ustedes».
Mientras fueron a comprar el aceite llegó el novio; las que estaban listas entraron con él a la fiesta de las bodas, y se cerró la puerta.
Más tarde llegaron las otras jóvenes y llamaron: «Señor, Señor, ábrenos». Pero él respondió: «En verdad se lo digo: no las conozco».
Por tanto, estén despiertos, porque no saben el día ni la hora».

Para comprender mejor la parábola:

El matrimonio judío se celebraba con grandes festejos que duraban varios días y se realizaban por separado en casa de ambos esposos. Al llegar la noche del último día, el esposo, rodeado de sus amigos que llevaban antorchas, se dirigía a la casa de la esposa, donde esta lo esperaba junto con sus amigas, que tenían lámparas de aceite encendidas. Después, todos se encaminaban a la casa del esposo donde se realizaba la gran cena de bodas.
La parábola nos puede hablar de muchos temas («porque la Palabra de Dios es viva y eficaz» Heb 4, 12a):

• de la constancia y fidelidad necesarias en la vida de la fe,
• de la entrega que requiere la vida del cristiano,
• de la necesidad de la vigilancia para todos porque no sabemos cuando vendrá el «esposo».

Trabajaremos sobre la necesidad de la vida interior, «la lámpara», que debe ser alimentada con «el aceite» de la Palabra de Dios, de la oración y de la vida sacramental, especialmente de la eucaristía. Por eso, después de comentar el texto bíblico, proponemos un tiempo de reflexión personal

Tercer momento: reflexión grupal

Cada joven tomará, al azar, una tarjeta donde hay una serie de preguntas que orientarán el tiempo personal de reflexión.
Se preparan tarjetas con forma de lámpara (en alusión a la parábola) en tres variantes, que abordarán distintos medios (aceite) para mantener encendida nuestra interioridad. Los medios son: «La Palabra», «La Oración», «La Eucaristía». Detrás de las tarjetas cada participante encontrará las preguntas que orientarán la meditación:

PALABRA

• ¿Con qué frecuencia acudo a la Palabra de Dios?

• ¿Hago una búsqueda sincera para que la Palabra ilumine mi vida concreta?

• ¿Entro en diálogo con Dios a través de su Palabra?

 

ORACION

• ¿Encuentro el tiempo y los espacios para encontrarme con Dos en la oración?

• ¿Cómo caracterizaría mi oración en este momento de mi camino?

• ¿Qué necesito pedirle al Señor para que la oración gane espacios interiores en mi?

 

EUCARISTIA

• ¿Cómo vivo la celebración de la fe en la eucaristía?

• ¿A qué me compromete comulgar con Jesús y los hermanos en la eucaristía?

• Escribí una oración a Jesús eucaristía.

 

Terminada esta actividad que se junten los que recibieron la misma tarjeta. En esos grupos comparten las conclusiones personales y, además, trabajan con las siguientes consignas:

Para el grupo de «La Palabra»:
• ¿Qué lugar tiene la Palabra en la vida de nuestro grupo? ¿Cómo la escuchamos? ¿Cómo buscamos hacerla vida?

Para el grupo de «La Oración»:
• ¿Cómo es nuestra oración grupal? ¿Qué espacio tiene la oración en nuestro grupo?

Para el grupo de «La Eucaristía»:
• ¿Cómo son nuestras celebraciones eucarísticas? ¿Participamos juntos y son expresión de la vida comunitaria que queremos?

Después, pondrán en común con todo el grupo.

 

Cuarto momento: oración

Sentados en ronda proponemos hacer la oración final con el canto «Mi lámpara encendida» de Daniel Poli (track 1 del CD del mismo nombre; http://www.reddemusicacatolica.com):

«Señor aquí tienes mi lámpara encendida, enséñame a llevar tu luz por toda mi vida, para que cuando vengas a mi puerta a golpear, yo pueda tu rostro contemplar».

Con una pequeña lámpara de aceite (o una vela encendida) comenzaremos el canto. El coordinador le dará la vela (o lámpara) a un integrante y este hará su oración sustituyendo la frase «mi lámpara encendida» por otra que espontáneamente le surja.

Ejemplos:
«Señor aquí tienes mi corazón dispuesto...»;
«Señor aquí tienes mis ganas de seguirte...»;
«Señor aquí tienes los dones que me diste...».

Una vez expresada su oración le pasará la vela a otro integrante, que a su vez aportará lo propio en el canto. De esta manera  construiremos una oración grupal con el aporte de cada participante.

 

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