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Para meditar en la semana el evangelio del domingo - ¡Anímate a mirarte en el espejo de la Palabra!
Domingo 5 durante el año - ciclo C

El llamado a los discípulos
Lc. 5, 1-11

por Marcelo A. Murúa

 

" Cierto día la gente se agolpaba a su alrededor para escuchar la palabra de Dios, y él estaba de pie a la orilla del lago de Genesaret. En eso vio dos barcas amarradas al borde del lago; los pescadores habían bajado y lavaban las redes. Subió a una de las barcas, que era la de Simón, y le pidió que se alejara un poco de la orilla; luego se sentó y empezó a enseñar a la multitud desde la barca.
Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: «Lleva la barca mar adentro y echen las redes para pescar. »
Simón respondió: «Maestro, por más que lo hicimos durante toda la noche, no pescamos nada; pero, si tú lo dices, echaré las redes. » Así lo hicieron, y pescaron tal cantidad de peces, que las redes casi se rompían.
Entonces hicieron señas a sus compañeros que estaban en la otra barca para que vinieran a ayudarles. Vinieron y llenaron tanto las dos barcas, que por poco se hundían.
Al ver esto, Simón Pedro se arrodilló ante Jesús, diciendo: «Señor, apártate de mí, que soy un hombre pecador. » Pues tanto él como sus ayudantes se habían quedado sin palabras por la pesca que acababan de hacer.
Lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, compañeros de Simón.
Jesús dijo a Simón: «No temas; en adelante serás pescador de hombres. » En seguida llevaron sus barcas a tierra, lo dejaron todo y siguieron a Jesús."

Lc. 5, 1-11

 

El relato del llamado a los primeros discípulos se encuentra en los cuatro evangelios (Mc. 1, 16-20; Mt. 4, 18-22 ; Jn. 1, 35-42  y este texto de Lucas), lo cual nos permite inferir, antes aún de su lectura, que tuvo un valor significativo e importante para las primeras comunidades cristianas. Junto con los relatos de la pasión, muerte y resurrección de Jesús, la multiplicación de los panes y otros pocos acontecimientos (¿te animas a buscar cuáles?) constituyen núcleos muy antiguos, alrededor de los cuales se fueron redactando los evangelios. La reflexión y oración de estos textos nos ayuda a encontrarnos con la palabra viva del Señor que nos convoca en nuestra vida cotidiana de hoy.
El texto comienza describiendo en forma sintética la predicación de Jesús. No olvidemos que en la organización del evangelio de Lucas, el capítulo anterior (cap. 4) fue una presentación de la misión de Jesús, centrada en el episodio de la sinagoga de Nazaret. Luego de esta proclama, que anunciaría su programa de acción (hacer realidad las palabras del profeta Isaías, releer Lc. 4, 14-21), Jesús se dedica a dar comienzo a su práctica por el Reino. "Baja" (porque Nazaret se situaba más alto que las localidades del lago de Galilea) hasta la ciudad de Cafarnaún, adonde comienza su predicación y realiza sus primeros milagros.
Los tres primeros versículos del capítulo 5 nos dan algunos detalles interesantes de la predicación:
- la gente se reunía en multitudes para escuchar a Jesús (evidentemente sus primeras curaciones habían despertado el interés del pueblo en conocerlo, ver Lc. 4, 40. 42)
- la disposición de Jesús para enseñar (los evangelios nos dan varios ejemplos de situaciones similares, una multitud que sigue a Jesús y El que les dedica tiempo para enseñarles)
- la capacidad de Jesús de "ver" en las situaciones que vive. Esta mirada atenta de Jesús, que en este relato es capaz de fijar la atención en Pedro y sus compañeros (en los cuatro relatos se aprecia esta actitud de Jesús) es una constante que aparece en su práctica. Su mirada le permite "ver" donde otros no ven y descubrir personas y situaciones relacionadas con el Reino y la voluntad de su Padre. En este caso la capacidad de "ver" a estos sencillos pescadores (¿no habría muchos otros en la costa? Sabemos que el lago era la fuente de provisión de pescado de Palestina, en sus costas se procesaba el mismo para distribuirlo hacia otras regiones) tiene como consecuencia el llamado a los primeros seguidores y la constitución de la comunidad itinerante de discípulos, una de las características más claras de la pedagogía de Jesús (enseñar en la vida, en el camino, en comunidad).

En la narración del llamado Lucas introduce el milagro de la pesca, que no aparece en los relatos de los tres evangelios. Luego de la enseñanza a la multitud la escena se concentra en Jesús y los pescadores.
Jesús toma la iniciativa y da un consejo a Pedro. Este comienza su respuesta con un suave reproche: "por más que lo hicimos durante toda la noche, no pescamos nada", pero reconociendo delante de sí a un maestro (sus palabras comienzan con este título) accede a su propuesta, "pero, sí tú lo dices, echaré las redes".
El resultado es una pesca abundante y generosa que impresiona a los pescadores y los deja sin palabras (en otros relatos bíblicos la proximidad con el misterio de la presencia de Dios también se expresa de esta manera). La palabra, como explicación racional de la vida deja lugar a la expresión de fe. Notar que "se quedaron sin palabras por la pesca" (vers. 9), pero tienen palabras y gestos para reconocer a Jesús (vers. 8).
La actitud y palabras de Pedro nos permiten apreciar su proceso de fe:
- Comienza accediendo a prestar su barca a Jesús para que enseñara a la gente (vers. 3), pues se podría haber negado, ¿no estaba acaso ocupado en sus tareas cotidianas, lavando las redes? El llamado nace siempre dentro de la vida cotidiana de todos los días. Esta constante la podemos observar en muchos otros relatos de vocación bíblicos. Moisés es llamado por Dios mientras pastorea el rebaño de su suegro, pues en ese momento de su vida era pastor (Ex. 3, 1 ss); Samuel recibe el llamado mientras estaba de niño aprendiendo junto al sacerdote Elí (1 Sam. 3, 1-19); María recibe el anuncio del ángel mientras estaba en su casa, preparándose para su casamiento con José, como correspondía a una joven de su edad (Lc. 1, 26-38); Mateo recibe el llamado mientras estaba cobrando impuestos, pues era recaudador (Mt. 9, 9).
- Accede al pedido de Jesús, por más que en su lógica de pescador la salida sería en vano, "lo hicimos toda la noche, no pescamos nada", porque reconoce en Jesús a un maestro. Hasta aquí su apreciación de la persona de Jesús no difiere de la del resto de la gente. También la multitud reconocía en Jesús a un maestro, con autoridad para enseñar y curar (Lc. 4, 32. 40).
- La señal de la pesca abundante, cuando él, pescador de oficio y de toda la vida, la había descartado, se convierte en signo del misterio de Dios. Cuando Pedro vuelve a hablar con Jesús, al bajar de su barca, se arrodilla ante él (gesto) y lo llama "Señor" (palabra). En el lenguaje de Lucas, "Señor" es uno de los títulos cristológicos preferidos para expresar la divinidad y mesianismo de Jesús. Lucas escribe para cristianos provenientes del helenismo, de raíces paganas, que no conocían el judaísmo. Para ellos era díficil comprender el significado de "mesías", tan importante para el pueblo judío (y los cristianos de este origen), por lo tanto, utiliza muchísimo en su evangelio el término "Señor". El uso habitual de esta palabra estaba referida al emperador, por lo tanto al utilizarla en relación a la persona de Jesús, Lucas quiere transmitir, en el lenguaje de sus interlocutores, que Jesús es el Dios verdadero, Señor de todo lo creado (la utilización de los distintos títulos cristólogicos, así como el lenguaje y estilo literario de cada evangelio nos brinda una excelente forma de "inculturar" el mensaje de Jesús atendiendo a la realidad y cultura de cada comunidad destinataria… ¿cómo y con qué lenguaje anunciar hoy a Jesús como Señor, en las diferentes culturas a las que llega su Palabra?).
Es importante notar que la actitud de fe de Pedro se expresa con gesto y palabra. Como bien dirá Jesús en otro pasaje, "no basta con decir Señor, Señor…" para seguirlo, hace falta llevar a la práctica su mensaje (Mt. 7, 21 ) Y esto es lo que hace Pedro (y sus compañeros) finalmente.
- Luego de reconocer al Señor dejan todo y lo siguen. El final de la escena es profundamente ilustrativo de lo que significa la respuesta de fe. No alcanza con proclamar al Señor, también hay que ser capaz de vivir una actitud (constante y cotidiana) de renuncia, a los propios proyectos, a los afectos, a los bienes. Ellos lo dejan todo: su oficio de pescadores (proyecto vital), su familia (afectos, en los otros textos se hace referencia a la presencia de su padre Zebedeo) y sus barcas (bienes, observar que no son bienes de lujo sino el medio de vida, los recursos materiales con los que cuentan para vivir). El seguimiento nace de una actitud de entrega sin reservas a la persona de Jesús. Una actitud de confianza que hace vivas sus palabras, "no se inquieten de cómo vivirán…" Para seguir al Señor, y andar con El por los caminos del Reino, es necesario poner el centro de la vida en su proyecto (el Reino), y ser capaces de situar a un costado (no en el centro) los proyectos personales, los afectos y los bienes. Si reconocemos en El al Señor, El debe ser el centro de la vida.

 

Para rumiar la Palabra...

- Releer el texto. Comparar con los otros relatos ubicados en los evangelios de Marcos, Mateo y Juan. ¿Qué observas en común? ¿Qué diferencias existen? ¿Qué acentúa cada evangelista?

- Repasar las actitudes de Jesús en el relato. ¿Qué puedes descubrir de su persona? ¿Cómo llega al corazón de Pedro? ¿Qué le propone?

- Repasar las actitudes de Pedro en el relato. ¿Qué se va diciendo de él? ¿Qué proceso va experimentando? ¿Qué gestos y palabras observamos?

y fecundar la vida...

- A partir del texto revisa tu propio corazón y tu compromiso con su Palabra.
El llamado a los primeros discípulos actualiza en nuestras vidas el llamado constante y cotidiano de Jesús a seguirlo:

El llamado es en la vida cotidiana, ¿estamos esperando reconocer a Jesús en las cosas de todos los días, allí donde nos toca vivir (familia, trabajo, comunidad)? ¿Estamos atentos a su paso por nuestra realidad? ¿O esperamos una intervención suya al margen de la misma (notar que Jesús llama a unos pescadores…en su realidad cotidiana de la pesca!!) ¿Dónde buscamos a Jesús?

La respuesta de fe implica gestos y palabras, ¿vivimos lo que creemos? ¿Somos coherentes y transparentes en lo que decimos y hacemos? ¿Los demás pueden ver a través de nuestros gestos lo que anunciamos con palabras? ¿Cómo cambiar y mejorar?

En tu realidad de vida, ¿qué significa hoy responder al llamado de Jesús y dejarlo todo? Repasá tu experiencia y observá las renuncias por el Reino que has vivido en otras etapas. Aprende a tomar fuerzas en ellas para enfrentar los nuevos desafíos que el Señor te propone hoy… porque El llama en forma permanente. ¿A qué te está llamando Jesús hoy? ¿Cómo vivir el seguimiento de Jesús en forma concreta, práctica y activa en los espacios vitales que te toca vivir?

 

 

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