Biblia
  Catequesis
  Espiritualidad
  Tarjetas digitales
  Foros
  Chat por temas
  Libro de visitas
  Mapa del sitio
  Quiénes somos
  Escríbanos
   




Escriba su e-mail
para recibir gratis
los nuevos recursos.

   

Buenas Nuevas es un
sitio católico dedicado
al anuncio del Evangelio.

Director: Marcelo A. Murúa


Home Cursos a distancia Recursos Revistas Libros  
  Ud está en Home / Biblia / El espejo de la Palabra / Ciclo C ...
Enviar Página

Envíe esta página
a sus conocidos

 

Grabe un archivo Word
de esta página

 

Ver el Espejo de la Palabra del domingo anterior

 

Conocer la sección Dios habla hoy

 

Comentarios
y sugerencias

 

   

Publicación Bíblica para adultos y jóvenes

Dios nos habla hoy
-versión anual-

Recurso pastoral coleccionable para leer
reflexionar y rezar
con el Evangelio de cada semana.

Adquiera el Año completo adelantado
para su trabajo pastoral.

Conozca
Dios nos habla hoy

 

Publicación Bíblica para niños

Jesús Nuestro Amigo
-versión anual-


Recurso pastoral coleccionable para leer
reflexionar y rezar
el Evangelio de cada semana con los niños.

Adquiera el Año completo adelantado
para su trabajo pastoral.

Conozca Jesús Nuestro Amigo

 

Cursos Bíblicos Pastorales
por internet


Conozca nuestra sección de cursos bíblicos a distancia por internet.

Reciba el material en su computadora y estudie en su casa en sus tiempos libres.

Ir a sección Cursos

 

Para meditar en la semana el evangelio del domingo - ¡Anímate a mirarte en el espejo de la Palabra!
Domingo 4 de Cuaresma- ciclo C

Dios: un Padre lleno de misericordia
Lc. 15, 1-3. 11-32

por Marcelo A. Murúa

 

" Los publicanos y pecadores se acercaban a Jesús para escucharle. Por esto los fariseos y los maestros de la Ley lo criticaban entre sí: «Este hombre da buena acogida a los pecadores y come con ellos.» Entonces Jesús les dijo esta parábola:

Jesús continuó: «Había un hombre que tenía dos hijos. El menor dijo a su padre: «Dame la parte de la hacienda que me corresponde.» Y el padre repartió sus bienes entre los dos.

El hijo menor juntó todos sus haberes, y unos días después se fue a un país lejano. Allí malgastó su dinero llevando una vida desordenada. Cuando ya había gastado todo, sobrevino en aquella región una escasez grande y comenzó a pasar necesidad. Fue a buscar trabajo y se puso al servicio de un habitante del lugar, que lo envió a su campo a cuidar cerdos. Hubiera deseado llenarse el estómago con la comida que daban a los cerdos, pero nadie le daba algo. Finalmente recapacitó y se dijo: «¡Cuántos asalariados de mi padre tienen pan de sobra, mientras yo aquí me muero de hambre! Tengo que hacer algo: volveré donde mi padre y le diré: Padre, he pecado contra Dios y contra ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo. Trátame como a uno de tus asalariados.» Selevantó, pues, y se fue donde su padre. Estaba aún lejos, cuando su padre lo vio y sintió compasión; corrió a echarse a su cuello y lo besó. Entonces el hijo le habló: «Padre, he pecado contra Dios y ante ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo.» Pero el padre dijo a sus servidores: «¡Rápido! Traigan el mejor vestido y pónganselo. Colóquenle un anillo en el dedo y traigan calzado para sus pies. Traigan el ternero gordo y mátenlo; comamos y hagamos fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estabaperdido y lo hemos encontrado.» Y comenzaron la fiesta. El hijo mayor estaba en el campo. Al volver, cuando se acercaba a la casa, oyó la orquesta y el baile. Llamó a uno de los muchachos y le preguntó qué significaba todo aquello. El le respondió: «Tu hermano ha regresado a casa, y tu padre mandó matar el ternero gordo por haberlo recobrado sano y salvo.»

El hijo mayor se enojó y no quiso entrar. Su padre salió a suplicarle. Pero él le contestó: «Hace tantos años que te sirvo sin haber desobedecido jamás ni una sola de tus órdenes, y a mí nunca me has dado un cabrito para hacer una fiesta con mis amigos. Pero ahora que vuelve ese hijo tuyo que se ha gastado tu dinero con prostitutas, haces matar para él el ternero gordo.»

El padre le dijo: «Hijo, tú estás siempre conmigo y todo lo mío es tuyo. Pero había que hacer fiesta y alegrarse, puesto que tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado.»."

Lc. 15, 1-3. 11-32

 

Los primeros versículos del texto que compartimos en este cuarto domingo de cuaresma son claves para descubrir el sentido que Jesús quiere dar a su relato.
El texto se ubica en el capítulo 15 del evangelio de Lucas, dentro del largo recorrido que Jesús realiza rumbo a Jerusalén. Esta parte del evangelio, característica de Lucas, comienza en Lc. 9, 52 y concluye al llegar a Jerusalén, en Lc. Los biblistas coinciden en señalar, que a nivel organizativo, es el aporte más original de Lucas. Sobre el esquema general de Marcos que toman los tres sinópticos, Lucas incorpora una larga sección que sirve para unir la predicación del Reino en Galilea con la predicación en Jerusalén. En esta sección, conocida como el "viaje a Jerusalén", Lucas propone una serie de enseñanzas de Jesús a sus discípulos.
El capítulo 15 se inicia con un cuestionamiento de la práctica de Jesús. Los fariseos y maestros de la Ley (los "entendidos" de las cosas de Dios en el tiempo de Jesús) criticaban y veían de mala manera que se juntara con los pecadores. Una rápida recorrida por los capítulos anteriores nos permitirá descubrir esta constante de la vida de Jesús: su dedicación, atención y servicio liberador a los más pobres y pecadores, los "excluídos" de su sociedad, hablando en términos de hoy día.
Para explicar por qué actúa de esta manera, Jesús se dirige a quienes lo critican relatándoles tres parábolas. La parábola de la oveja perdida, la parábola de la dracma perdida y la parábola del padre misericordioso, tienen el mismo mensaje: presentar a Dios como un Padre rico en misericordia (tal es la presentación que el mismo Dios había hecho ante Moisés en el monte Sinaí, ver Ex. 34, 5-6, uno de los textos más bellos del Antiguo Testamento). Jesús actúa de esta manera: acogiendo a los pecadores y proclamando, con palabras y hechos, la buena noticia, porque el Dios de la Vida es así. El se alegra con la conversión de los pecadores, busca al que está perdido y marginado, corre al encuentro y toma la iniciativa del perdón, y se alegra porque comienza una vida nueva (notar que la alegría es uno de los elementos comunes a las tres parábolas).

"Jesús actúa así porque sabe cómo es Dios: desbordante con los débiles, indefensos, desesperados, con los quieren y no pueden, y con los que ni siquiera son conscientes de que quieren. Refleja en su propia humanidad la actitud de Dios para con los hombres.
La experiencia de conocer a Dios como el Dios de los sencillos y reconocer en la vida de los pobres a Dios como Padre, constituye, pues, la vivencia espiritual más original de Jesús; ahí conoce a Dios como Padre de bondad, de ternura, pronto al perdón, rico en misericordia; un Dios que convoca a todos a la fraternidad destruida por nuestros pecados.
La conversión a Jesús y su seguimiento pasan irremediablemente por hacer de la irrupción de Dios en la vida de los desposeídos y de la vocación de éstos por el Reino, el camino diario de fidelidad evangélica."
El Dios de Jesús, José L. Caravías. Pág. 57, Ed. Paulinas.

La parábola del padre misericordioso tiene como protagonista principal al padre. Durante mucho tiempo se centró la mirada en el hijo menor, quien realiza un interesante proceso de conversión personal. Por eso es común referirse al texto como la "parábola del hijo pródigo", sin embargo un estudio bíblico más detenido y una lectura atenta (al contexto y relación con las otras dos parábolas del capítulo. como señalamos) nos ayudará a descubrir este nuevo rostro de Dios que Jesús quiere revelar como fuente e inspiración de sus actos y su manera de vivir.
Las tres parábolas tienen elementos comunes y muestran una progresión. En la primera se pierde (y encuentra) una oveja de cien; en la segunda, se pierde (y encuentra) una dracma de diez; y en la tercera, se pierde ("muere") y regresa ("vuelve a la vida") un hijo de dos.
Las actitudes de los protagonistas también tienen matices distintos. El pastor y la mujer deciden buscar lo que se había perdido. En la última parábola el padre respeta la libertad del hijo, aún a riesgo de que se equivoque (como finalmente sucede) pero transmite el sentimiento de quedar preocupado por él. Esto se pone en evidencia cuando al verlo regresar desde lejos, corre a su encuentro y lo abraza con alegría.
El proceso del padre, y sus actitudes, nos ayuda a conocer cómo es Dios:
- el padre lo ve a lo lejos (¿pasaría sus días mirando al horizonte por el camino, esperando con paciencia y el regreso de su hijo?)
- sintió compasión ("sufría" por su ausencia y su situación, al verlo abre su corazón al re-encuentro)
- corrió a echarse a su cuello (tomó la iniciativa de acercarse al hijo, salió de su comodidad para correr a su encuentro)
- lo abrazó (tomó contacto físico, lo recibió con ternura)
- escuchó al hijo (aunque como vemos después no se "quedó" en el pasado, el amor supera los errores y el perdón abre a una nueva vida)
- lo reintegró a la familia y le devolvió su dignidad (expresado en los signos de la época,le dio la "mejor ropa", le colocó "un anillo", le puso "zapatos")
- festejó con alegría la conversión ("vuelta") del hijo (como habían festejado el pastor y la mujer de las otras dos parábolas)

El Dios que nos muestra Jesús en la parábola es un Dios compasivo, rico en misericordia, dispuesto al perdón y preocupado por la vida.
Es interesante descubrir que el mensaje que le da posteriormente al hijo mayor presenta lo sucedido como una "vuelta a la vida", un paso de la muerte a la vida.
¿Cuáles son los gestos del Padre que conducen de la muerte a la vida?
La mirada atenta a la realidad (centrada en la búsqueda del que está al margen de la vida)
La compasión activa y efectiva…
El contacto directo, el abrazo, el gesto concreto…
Los signos que muestran a todos la nueva dignidad del hijo, su integración a la vida…
La fiesta, la alegría (que no es compartida por todos, el "justo", el "cumplidor" no se alegra, porque no entiende el obrar de Dios, en definitiva no lo conoce, por lo menos al Dios de Jesús).

Comparar finalmente las actitudes señaladas del Padre con las de Jesús y su práctica:
- Jesús ve el sufrimiento de su pueblo y de las personas en particular que pasan cerca suyo (releer muchos de los textos de milagros y notar que se menciona el verbo "ver")
- Jesús experimenta una profunda compasión hacia las personas (y la realidad) que su mirada le descubre. Los textos bíblicos nos hablan de una compasión que "nace de las entrañas", que involucra todo su persona, no es lástima, sino sensibilidad y apertura del corazón a las miserias - de vida y de realidad social -  de los otros (misericordia significa precisamente esto, "corazón sensible a las miserias").
- Jesús toma contacto directo con la gente. Cura, atiende,acompaña, comparte la mesa, se reune y los recibe… Justamente ese contacto directo con los que son señalados por los "justos y cumplidores" de aquel tiempo es la situación que Jesús quiere fundamentar con las parábolas (y con la actitud del padre, en definitiva, la actitud de Dios con nosotros)
- Los milagros de Jesús son claros signos de la nueva vida que el Reino de Dios ofrece para todos, comenzando (como dicen las bienaventuranzas y cómo hace Jesús) por los pobres, los marginados, los perdidos…
- La alegría por la salvación que Jesús anuncia es una constante de todo el evangelio de Lucas, y uno de sus temas característicos. Jesús se alegra por la buena noticia anunciada a los pobres y sencillos, y oculta (incomprensible) a los sabiso, entendidos y cumplidores (ver Lc. )

La parábola del padre misericordioso nos revela el rostro vivo del Dios de la Vida, que Jesús anuncia con su práctica solidaria, compasiva y liberadora.
En Cuaresma Dios nos invita a "rumiar" su Palabra para vivir, como el hijo menor, una profunda conversión que nos ponga en camino para volver al Padre.

 

Para rumiar la Palabra...

- Leer el capítulo 15 de Lucas completo. Reconocer elementos comunes entre las tres parábolas. Descubrir los aportes originales de la lectura que trabajamos.

- Caracterizar al padre del relato. ¿Qué imagen de Dios tenemos? Confrontar nuestra imagen de Dios con la que nos enseña Jesús. ¿Qué aprendemos? Orar al Dios de la Vida.

- Recorrer el proceso del hijo menor, ¿cuáles son sus actitudes? ¿cómo se va gestando el arrepentimiento? ¿qué gestos tiene?

- ¿Qué sucede con el hijo mayor? ¿Cuáles son sus palabras? ¿Qué es lo que no comprende? Comparar su reacción con las palabras de fariseos y maestros de la Ley al inicio de la lectura.

- ¿ Qué rostro de Dios nos revela la parábola? ¿Qué aprendemos de El? Relacionar el mensaje con las actitudes públicas de Jesús (releer el inicio del texto).

y fecundar la vida...

- A partir del texto revisa tu propio corazón y tu compromiso con su Palabra.

Si Dios actúa de esta manera con nosotros, ¿cómo debemos actuar nosotros con los demás?

A partir de las actitudes propuestas para el padre hacer una revisión de tu propia vida, y de tu comunidad… ¿Anunciamos con nuestras actitudes y gestos concretos al Dios que nos revela Jesús? ¿O hemos puesto el centro de nuestro anuncio en otro lado? Compartir con otros.

¿Cómo debemos vivir si queremos ser fieles al Dios que nos revela Jesús? ¿Qué significa ser misericordioso en nuestros días?

 

 

¿Quiere estudiar y conocer mejor la Palabra de Dios?
Conozca nuestros Cursos Bíblicos Pastorales

Promoción Curso Bíblico Pastoral
Conociendo Palestina en tiempos de Jesús

Para interpretar mejor el mensaje bíblico es fundamental conocer el contexto histórico, geográfico, social y religioso de los tiempos bíblicos.
Este curso le brindará una gran cantidad de datos e información para entender mejor los escritos del Nuevo Testamento y profundizar en su mensaje. Haga click y conozca la promoción.

 

Copyrigth © Buenasnuevas.com 2007